Rémora baila…

29 Marzo 2008

Después de la lectura de J.M. Antolín y de la exposición de José Chávez, Rémora se va de baile: el próximo sábado 5 de Abril, en el restaurante Los Álamos (playa de las Moreras), a las 21 horas.

Tras la estela que seguimos, ésta no va a ser una fiesta sin más. La rémora se acerca ahora a un espacio diferente para intentar recuperarlo del olvido. Nuestro colectivo no sólo pretende traer a esta orilla escritores, pintores o músicos sino también rescatar los espacios comunes, remansos donde juntarnos todos para disfrutar de la belleza de ciertos momentos: un río que no debiera sernos tan ausente, sus árboles, la playa… En esta ocasión hemos decidido poner el acento en un entorno que para nosotros está infravalorado: la playa de las moreras y el restaurante Los Álamos. Por sus características (un pabellón rectangular, cuyos dos lados mayores son ventanales hasta el suelo, con vistas al río y estilo arquitectónico de los años sesenta, exento) se trata del lugar perfecto para celebrar una gran fiesta. No se trata de bailar sin más sino de dejar la propia huella en un lugar al que la ciudad da la espalda. Por eso, pretendemos recuperar un espacio que forma parte de Valladolid, de una historia que, tal vez, no aparece en los anales. En uno de los poquísimos entornos verdes que quedan, el pez rémora se siente a gusto.

Con un diseño cuidado y una decoración única para la ocasión, podremos disfrutar de actuaciones como la del grupo Stromboli, una de las bandas más prolíficas y conocidas de nuestra ciudad, en cuanto al jazz y al funk se refiere. Nos acompañarán también otros peces como El Meister dj, componente de otro de los grandes grupos de la región Arizona Baby, y 8Beatz, cuya música va desde el funk hasta el electro pasando por el hip-hop y el oldschool. Además, el artista Julio Bescós (Huesca) se hará cargo de las proyecciones.

La entrada, destinada íntegramente al fondo cultural del colectivo, es de 3 euros y el aforo es limitado. Para no quedarte a la deriva puedes comprar tu entrada anticipada, a partir del lunes 31 de marzo por las tardes, en la pizzería La Romana (junto a la Catedral).

¡Nos vemos!

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El poeta Joseph Brodsky escribió que la musa siempre es un ser femenino, pues es la lengua que uno mismo habla, descubre, por la que es encantado y a la que persigue sin llegar a atrapar jamás. Prueba de ello es el hecho de que en la mayoría de los idiomas europeos la palabra lengua es femenina. Él se refiere a los poetas, pero en realidad podría aplicarse a los artistas en general. Tal vez, por eso, la serie de dibujos titulada La cama, que José Manuel Chávez presentó el viernes en la galería Mostaza, sea una variación de formas en torno a la cama vacía, el lecho abandonado por la amada o por uno mismo y por sus sueños, que busca incesantemente una figura, es decir, definir el contorno de esa ausencia para intentar atrapar lo pasajero, el momento, la sensación, como si esas líneas, bucles, ondas y valles fueran la huella de esa musa y nos revelaran algo. Pero lo que revelan no es sobre ella, sino sobre los propios trazos. Al ser forma abstraída de la figura, los dibujos hablan, más bien, del mismo proceso de surgimiento, de cómo ese instante, en el que yo y sensación comienzan a separarse en sujeto y objeto, se plasma en la superficie blanca del papel, similar al niño que comienza a distinguir entre él y el resto del mundo a través del aprendizaje por el tacto y la concepción espacial que éste conlleva. De hecho, estos dibujos tienen mucho de táctiles en aquéllos, por ejemplo, en los que se recurre al collage de papeles rugosos, afiligranados, semitransparentes, creando diversas texturas que acompañan a las ya surgidas de las formas del dibujo, así como por el montaje de éstos sobre tablillas, lo cual invita a tocar. Efectivamente, es necesario tocar en una región por la que vamos a ciegas, pues ese instante del que hablamos es el momento fundamental de nuestro estar en el mundo, a pesar de que sea uno de los menos conocidos. Aquí radica la importancia esencial de La cama.

En cuanto a los retratos, con una línea más sobria y una tendencia más académica, presentan una pequeña anécdota (amigos, alguien escribiendo, una playmate, objetos cotidianos) que les da narratividad, a lo que contribuye un trazo claro de rotulador negro y el collage sencillo con papeles de colores. Esta narratividad es la que nos da continuidad en el lugar y las circunstancias que habitamos.

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La performance de Paula Gelpi que acompañó la fiesta de inauguración consistió en una danza improvisada en torno a la Latinamerican Suite de Duke Ellington. Con ella los dibujos tomaron cuerpo y movimiento y el gesto efímero se hizo espacio, rodeado por un público entusiasmado. Después, la música, el vino y una exquisita macedonia rémora nos acompañaron durante un largo rato entre dibujos y una agradable conversación que parecía fluir de un grupo a otro, en un ambiente animado y tranquilo, un tanto remolón, como nos gusta a nosotros.

Gracias a todos los que estuvisteis, a todos los amigos que, una vez más, habéis apoyado con vuestra asistencia e interés este acto.

Las fotos son de José Miguel Polo.

Para esta semana tenemos preparado algo diferente. Como ya sabéis el Colectivo Rémora está preparando una revista de traducción literaria y de diseño gráfico e ilustración, en la que ambos apartados se entremezclen y convivan en armonía, o como las rémoras, en simbiosis con esos peces a los que se acoplan. Así, cada uno de los números que saquemos podrá ir diseñado por un artista diferente, procurando dialogar significativamente con textos presentados en edición bilingüe, a través de una buena muestra de fotografía e ilustración actuales.

En esta ocasión hemos querido dar voz a uno de estos artistas que forma parte de nosotros, de hecho, se trata del director artístico de nuestra revista, José Manuel Chávez. El próximo viernes 7 de Marzo, a las 21 horas, en la galería Mostaza (c/ San Martín, 19 bajo) de Valladolid, inauguraremos esta magnífica exposición llamada “Retratos y la cama”, con una fiesta a la que todos estáis invitados y una interesante performance a cargo de Paula Gelpi.

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La exposición “Retratos y la cama”, muestra dibujos de rotulador y collages cuyo tema común es el retrato, abordado de muy diversas formas. Hay retratos de personas leyendo y escribiendo, en los que el espacio en blanco de la hoja se compone en igualdad significativa con la mancha del dibujo. Hay retratos que se descomponen en los recortes azarosos de papeles recogidos de la calle. Hay retratos hechos sin mirar el papel para poder mantener la vista sobre la persona retratada. Y de un modo algo más radical, en la serie “la cama” se dibuja sistemáticamente la ropa de cama nada más levantarse, en busca de formas que sugieran una figura, la de una musa o amada huida, cuyos restos permanezcan en los pliegues de las sábanas. La tensión entre un trazo homogéneo, sin sombra, objetivo por así decir, y la exuberancia sensual del collage, se tejen de modo metalingüístico en la superficie del papel. La intención es captar de modo extremo la tensión entre un momento y su concreción en el papel, entre la figura que hace algo y la digresión del acto de dibujar. Estos dibujos tienen en su mayoría diez años, tiempo de sobra para que el papel haya acabado pareciéndose a la piel del dibujante.

José Manuel Chávez estudió diseño y grabado en la Casa de la Moneda (Madrid), Bellas Artes en Salamanca (especialidad de escultura y performance) y teatro en Madrid. Da clases de tipografía y diseño gráfico en Aragón, en el ciclo superior de Gráfica Publicitaria. Ha realizado numerosas exposiciones, acciones, intervenciones urbanas y obras de teatro en Castilla y León, Madrid y Aragón. Actualmente vive y trabaja en Teruel.

Durará una semana el paso de este gran pez por nuestras aguas, por lo que os recomendamos que no os hagáis los remolones y ¡no perdáis esta oportunidad!. Nos vemos.