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Queridos remolones, estamos organizando una campaña de firmas para hacer llegar nuestra voz a las administraciones y que se solucione ya el problema de los cierres de locales pequeños y suspensiones de programaciones culturales. Desde hoy, sábado 9 de marzo, podéis dar vuestro apoyo con vuestra firma, pasando por nuestra sede cultural en Café Beluga (Ramón Núñez, 1, Valladolid) o por el Café Matilda (Cantarranillas). En las próximas horas, podréis firmar también online, para lo cual os avisaremos. También, lo extenderemos a todos los locales, escuelas, salas, asociaciones, artistas, etc. que se quieran unir. Con este manifiesto buscamos apoyos también en el mundo de las artes y la cultura local y nacional.

Aquí os lo dejamos para leer y difundir al máximo:

En los últimos tiempos, muchos pequeños locales están viéndose obligados a cerrar o a suspender su programación cultural a causa de las denuncias realizadas por la policía a propósito de la falta de licencia para eventos artísticos. Por ello, pedimos la modificación de la Ley de espectáculos públicos y actividades recreativas de Castilla y León y que los ayuntamientos desarrollen una normativa de aplicación de la misma que favorezca y proteja la cultura de base.

De no ser así, se pierde de manera irremisible una parte esencial del tejido cultural y económico de las ciudades, pues es un hecho que los artistas han nacido en los pequeños locales, en los cafés o bares que, por vocación e inquietud, han desarrollado actividades musicales, pictóricas, escénicas, plásticas, literarias y de pensamiento, para luego llegar a consagrarse en los indispensables templos del arte. Esto no es únicamente propio de los años de democracia sino que se remonta al surgimiento de los primeros cafés y del artista burgués en el siglo XIX.

La realidad de los últimos años ha mostrado cómo, además, junto al dueño del café o bar que promueve las artes para complementar su negocio, cosa indispensable para el desarrollo de la cultura desde la base, ha surgido la figura del colectivo cultural que utiliza la barra de un bar para sostener su actividad artística y de pensamiento. Los ejemplos más desarrollados y asentados de esta nueva figura los encontramos en ciudades como Vitoria, Granada, Barcelona, Berlín o Ámsterdam. Por ello, dichas leyes y normativas no son solo una cuestión hostelera.

Sin embargo, la Ley de espectáculos públicos y actividades recreativas de Castilla y León no solo no contempla la esencialidad de estos pequeños locales para el desarrollo de la identidad cultural del lugar, sino que además, por estar pensada principalmente para los grandes eventos y para la seguridad policial, no se atiene a una realidad en la que la inmensa mayoría de las actividades culturales son programadas en estos espacios mínimos, no contempla la cultura en estos locales como tal sino meramente como “ocio, recreo, dispersión o evasión” y, por tanto, se vuelve en exceso restrictiva y desconectada de los hechos.

Sitúa a los pequeños espacios a la altura de los grandes, como si fuesen competencia y se pudiese exigir lo mismo a alguien que organiza un recital para 30 personas que al que lo hace para 300, cuando el día a día demuestra lo contrario, que son circuitos bien distintos que, no obstante, se benefician mutuamente, y que son eventos diferenciados en cuanto a los objetivos, el contenido y el contexto de seguridad y atención a público y artista.

Por otra parte, el Ayuntamiento tiene potestad para desarrollar una normativa que, cumpliendo con la ley, facilite el reconocimiento de dichos locales como parte esencial del tejido cultural, los apoye y permita el desarrollo desde la base y a pequeña escala de una actividad que debe ser entendida como bien de interés público, pues no es lo mismo vender únicamente alcohol y tapas que tener una programación artística permanente. Tanto lo uno como lo otro tiene su función sociocultural y se complementan, pero con sentidos y alcance distintos.

Es urgente e indispensable que las instituciones y los sectores implicados puedan sentarse juntos para aportar soluciones al cierre de estos locales o a la suspensión de sus actividades artísticas, especialmente en un momento de crisis económica tan intensa, en el que la creatividad, la innovación cultural y la colaboración se vuelven esenciales para reactivar la economía, dar sustento al pensamiento y una oportunidad de permanencia a unos jóvenes que se están viendo obligados a emigrar en masa.

Gracias a todos por vuestro apoyo y colaboración. Juntos, podemos.

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16 pensamientos en “Apoyo a la cultura de base

  1. ya sabemos que los “governantes” de derechas siempre han intentado acabar con las culturas que no son las suyas,por que cuanto mas borrega sea la poblacion mas facilmente se les engaña.lo que quieren es que por la mañana vayas a currar por el sueldo menor posible (quien tenga curre,claro,que esa es otra)y el mayor numero de horas posible y cuando salgas,a casita a ver el futbol y que no estes dando guerra por las calles….. digo……

  2. Tenemos que luchar por nuestros derechos y por nuestra cultura, solo luchando conseguiremos parar y hacer retroceder la marea reaccionaria de extrema derecha que se está imponiendo aprovechando el miedo y la absoluta falta de escrúpulos de políticos y banqueros

  3. Decisiones políticas atadas a una idiología inamovible. Mientras el PP esté ahí arriba, nada cambiará. Tenéis mi firma, eso sí, el día de las elecciones municipales o autonómicas espero que el 80% de la gente que ahora se queja y que con su “no-voto” puso al PP en el poder, sea capaz de vencer a la vaguería, quitarse el disfraz de moderno, antisistema o apolítico, y use la única herramienta que está falsa democracia pone en nuestra mano. El voto.

  4. Me Jode tener que meter la política en este tema pero es que joder, todas las trabas que nos estan poniendo son decisiones políticas. Es verdad que no se vota. Muchos de mis amigos dicen lo mismo: “Todos los partidos son iguales”. Que yo sepa, hasta el momento solo hemos probado dos y si, efectivamente han resultado ser si no iguales, muy parecidos. Podiamos darle la oportunidad a otros partidos. Sobre todo a esos que predican y que por ideología deberian defender la cultura. Al menos les dariamos la oportunidad de demostrar si son igual de mentirosos.

    Los que sigan sin votar, supongo que les seguira molando el juego de “ir en contra”. A mi también me mola, pero la putada es que ha dejado de ser un juego, se trata de supervivencia.

  5. Hace no mucho, cuando un bar mas o menos funcionaba, el hostelero encargado del negocio de vez en cuando tenia la brillante idea de hacer un gran esfuerzo un fin de semana al mes y llevar un grupo pagado de su bolsillo para que su negocio se destacase de los demás. Muchas veces la barra de mi bar no era suficiente para pagar al grupo que gracias a él me llenó el recinto, y esa noche me iba a casa habiendo perdido dinero pero satisfecho por haber contribuido al movimiento cultural local y por qué no decirlo a que mi bar tuviese fama de bar de conciertos y eventos esporádicos pero beneficiosos para el público y artista.

    La situación ha cambiado muuucho por dos motivos; la avaricia del empresario y el consentimiento del artista. Charlando con un colega hostelero me comentaba lo bien que le habian ido ciertos conciertos. De que cobraba tanto por el “alquiler de la sala” que de las entradas se llevaba otro tanto y que la barra (más cara para la ocasión) habia hecho de esa noche la solución a su nuevo iPad (verídico todo).

    Aquí creo que hay mas de un culpable. Muchos (no todos) de los que ven que ahora se les acaba el chollo, se cuelgan la medalla pro-culturetas, pero en realidad se están mirando el ombligo y muy de cerca.

    Esta claro que votando en unas elecciones como dicen por arriba se solucionaría el problema tajantemente (Yo voto y con orgullo), pero el “enemigo” muchas veces esta mas cerca de lo que parece.

  6. Es verdad que la oferta cultural a nivel bares hasta hace poco era muy grande. No hay más que ver el número de conciertos y espectáculos que se han visto afectados en tan poco tiempo.

    Eso tiene varias lecturas; Una efectivamente, que para el hostelero no supone ningún esfuerzo organizar un evento de estas características. Es decir que arriesga cero. Y otra más triste, que los grupos han bajado el listón una barbaridad y que muchos van a tocar por las cervezas. Este problema de fondo queda camuflado con toda la problemática de los permisos y las leyes. De hecho quedará tapado siempre porque ni a las entidades públicas ni a los hosteleros particulares les interesa que se hable de ello, pero lo que está claro es que tanto empresarios, como instituciones o los propios artistas, con estos actos se han encargado de infravalorar la cultura. La misma cultura que ahora tanto se empeñan en salvar algunos artistas y por la avaricia de unos “emprendedores”.

  7. Gracias por vuestro apoyo. Estamos convencidos de que el primer paso para solucionar algo es visibilizar el problema y parece que cada vez se habla más de este tema, que no solo afecta a hosteleros sino también a colectivos culturales, programadores y artistas. La cultura de base es esencial para la identidad de un lugar, para su economía y para alimentar el espíritu. Debemos intentar concitar el consenso más amplio y esencial para que el tema se trate con la importancia y la radicalidad que se merece.

  8. Perdonad, pero lo de que “el hostelero” no arriesga nada depende de quién sea, claro. Si hablas de las salas grandes, puede ser verdad: hasta debes pagar (si eres grupo local o programador independiente) para hacer algo y, en cuanto a lo que ellos organizan por sí mismos, tal vez no sea muy arriesgado, etc. En cuanto al pequeño café o bar, que es lo que más abunda, es rotundamente mentira. A una banda local (desconocida) se le suele pagar en torno a los 200 euros (o, al menos, por los garitos por donde me muevo yo, aunque ahora ha bajado un poco con la crisis) por un bolo en uno de estos garitos cuyo aforo para una cosa así rondará el 70 por ciento del máximo permitido. Con suerte, si se llena el local, tal vez se haga una caja de 400 euros, de lo que debes sacar para el grupo, para los camareros, para cubrir costes del local (bebida, luz, agua, etc., etc.)… Y todo eso, gratis para el público, por el precio de una cerveza o de nada.

    El problema es que aquí no solo no se considera la cultura en los cafés como tal sino que, encima, se presupone que debe ser gratis. En cualquier lugar de Europa, lo normal es que si hay una pequeña actuación de lo que sea, eso esté tratado como algo diferente a solo servir cerveza y, desde luego, se considera lógico y bueno, que se cobre aunque sea 2 o 3 euros para el dj, grupo, artista, escritor, etc.

    Debemos aun recorrer un trecho mental para empezar a hablar del tema con seriedad. Pero estoy convencido de que estamos empezando a hacerlo…

  9. Claro.
    Pagar la licencia de espectáculos es un atropello contra la cultura, pero lucrarse a costa de un grupo joven que lleva público propio y sin pagarles un duro es la difusión de la cultura de base.
    Menos doble moral, por favor.
    Más que luchar porque se pueda actuar en los bares, se debería luchar porque existieran más espacios municipales gratuitos.

  10. Vamos a ver… Yo en mi local puedo hacer lo que quiera digo yo. Estaría cojonudo vamos. No pongo un cuchillo en el cuello a nadie por entrar y todas las personas que han venido a actuar lo han hecho porque las condiciones les han parecido bien. Un dia de bolo no es un “negocio” como pensáis algunos. Un buen concierto con el bar lleno me ha dado como mucho 600€ y el grupo se lleva su entrada o lo acordado, pero siempre consensuado.

    Pensad mas bien que con un concierto semanal estoy apoyando de verdad la cultura de la ciudad, porque sin gente como yo no actuaríais en ningun lado.

  11. Soy alguien que considera que con la música ha trabajado lo suficiente como para creer que merecería poder dedicarme a ella profesionalmente. Sin embargo tengo asumido que esto es muy difícil y no me queda mas remedio que ganarme la vida con otra actividad. Alfaguara: ¿Podrías tú decirme si esto es así por que no tengo suficiente talento o por que no he sabido arrimarme a la gente indispensable como tú y sin la cual no tengo posibilidad de dedicarme a lo que me gusta?.

  12. Es todo bastante deprimente la verdad. Ver la situación política de la comunidad, ver a los empresarios egoístas que de repente son pro-cultura (no todos claro), y ver a muchos de los artistas quejarse por cosas distintas hasta el punto de no ponerse de acuerdo, que difícil solución tiene esto amigos.

    Además no contáis con algo muy importante; el público. La gente está saturada de actuaciones (porque como el hostelero arriesga poco proliferan mucho) y además de esa saturación, viven en la misma crisis que nosotros. El resultado es que en las actuaciones de la ciudad, en la mayoría de ellas están los cuatro amiguetes contados. Eso no lo cambiará ningún voto. Así que podéis seguir sentados en el sofá el día de las elecciones con vuestro voto a distancia al PP.

  13. Lo que está claro es que discutiendo sobre si el enemigo son los hosteleros no llegamos a ningún sitio. Si la ley hace que este tipo de eventos no tengan ninguna seguridad y dependan del arbitrio de la autoridad, nunca se va a poder tener un marco estable que permita que los artistas cobren, los hosteleros hagan negocio y todo el mundo esté contento. El tener un marco legal justo y estable es lo primero. Aunque no es suficiente, luego habrá que vigilar que nadie le eche jeta al asunto.

    No mezclemos las cosas, en esto hay que estar unidos. Es muy fácil buscar al enemigo en el de al lado, y achicarse cuando hay que enfrentarse al grande, que es quien tiene más culpa. La gente no puede vivir de la música porque los canales de distribución están copados por una industria de la música, del cine, de la televisión que no deja que suba la cultura desde abajo, no es el problema sólo de un hostelero de Valladolid, es mucho más gordo, aunque el mismo esquema se reproduzca también a bajo nivel.

    Hay que tener en mente lo que queremos, lo que es justo y cómo creemos que deben ser las cosas e ir a por ello. Y punto. No perder el tiempo en recriminaciones y acusaciones personales.

    Eso no se va a acabar porque se consiga una buena legislación de las salas en directo en Valladolid, pero es un primer paso para ir construyendo nuevas formas de valorar la cultura, para ir abriendo brecha en un sistema que está muy mal. Hay que luchar por las cosas siempre, así es como se van construyendo, poco a poco y reivindicando lo que es justo, y estando unidos. Y si las cosas se hacen bien los jetas van cayendo por su propio peso y quedan los que se ganan la vida honradamente.

  14. Sabina, estoy convencido de que tu comentario, se puede invertir:”Es muy fácil buscar al enemigo en el grande y achicarse cuando hay que enfrentarse al de al lado”.
    Esto sobrepasa el problema de actividades culturales que nos ocupa y se hace extensivo a cualquier problemática social. Propongo lo siguiente: “El votante tiene una responsabilidad moral”.
    Esto implicaría que cualquier “pequeño” puede ser digamos que “el contrincante” (para que no llegue la sangre al río). Si te planteas luchar tendrás que hacerlo contra TODO lo que consideres que esté mal.
    Estoy de acuerdo en que quien tiene mas poder tiene mas reponsabilidad, pero no estoy por la labor de obviar nada (mas difícil todavía).

  15. Pingback: A la cultura no la frena nadie.

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